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Aura Rivas: “La pasión, el amor y la verdad hacen del teatro algo maravilloso”

Caracas, 30 de abril de 2017.- “El teatro es lo más grande que hay, es el contacto directo con el público es donde me puedo manifestar con más libertad, es hermoso, da la posibilidad de proyectarse mejor, de experimental, de tener un proceso mayor que no se logra en la tv y en el cine”, así lo mencionó la primera actriz Aura Rivas.

La actriz de teatro, cine y televisión venezolana, Aura Rivas nació en Venezuela el 31 de diciembre de 1933, durante su amplia trayectoria en las tablas nacionales e internacionales se ha manifestado como una amante del teatro que hace su trabajo con amor, pasión y verdad, considerando que la verdad es lo más importante en la vida, y recalcando que “para el actor es vital la verdad porque en la medida que la practique la trasmite, acompañado de una cuota de humildad”

Desde pequeña siempre se interesó por admirar el arte, desde los 18 años de edad comenzó a trabajar en cumplir el sueño de hacer teatro pero no contaba con las posibilidades o los recursos necesarios, al menos no como ahora que existen las grandes escuelas de teatro. Desde sus inicios comenzó a forjarse con teatro experimental, pero luego se abrieron las puertas de la televisión venezolana donde participó en papeles pequeños en programas que comenzaron a funcionar cuando salió el primer canal venezolano.

Rivas actuó por primera vez en 1953 en la serie “Los casos del inspector Nick”, durante su trayectoria en la televisión tuvo compañeros como Gilberto Pinto, Pedro Martan, Francisco Ferrari, Gladys Cáceres, y algunos otros actores que la condujeron hacia el teatro, tiempo en el cual comenzó a hacer el conocido género del teatro clásico.

Tras su vida intensa y llena de logros tanto personales como profesionales, Rivas se ha mantenido humilde y considera que aún tiene mucho que conocer y aprender, a pesar de sus años en las artes escénicas, se considera una mujer muy activa actualmente. “No debemos creer que ya llegamos y somos todo, ahora es cuanto falta, para mí es importante el respeto hacia mí misma, hacia lo que hago y hacia los demás”, agregó.

Durante su participación y demostraciones sobre las tablas de los teatro nacionales e internacionales, la han impresionado diferentes obras teatrales, sin embargo mencionó a “La niña casadera” de Romeo Costea, en la cual participó en el año 1956, hacer teatro con Costea la dirigió hacia el teatro internacional, a raíz de su intervención en esta función recibió un premio en el año 1957 llamado Criven. 

Estudió en México, gracias a una beca que recibió en el Instituto Nacional de Bellas Artes,  pues en Venezuela hizo TV, teatro y radio por intuición y no por estudios realizados. Al regresar de México se enfocó nuevamente en hacer arte, a través, de las distintas ramas que ella conocía, entró a la Compañía Nacional de Teatro en 1984, fecha donde pasó a pertenecer al elenco; entre la gran lista de todas las obras que hizo con la CNT la que más marcó su vida fue “Lo que dejó la tempestad” de Cesar Rengifo, dirigida por Cabruja  y montada en escenografía de Jacobo Borges.

Participó en una gira de Festival de Teatro del entonces, con la obra “El coronel no tiene quien le escriba”, de Gabriel García Márquez, durante ese festival tuvo la oportunidad de viajar por muchas partes del mundo.

“El teatro da la posibilidad de poder trasmitir, siempre mi deseo desde joven no era transmitir por transmitir, sino que sucediera algo en el espectador que le moviera, uno se convierte en un comunicador social porque trasmite con su trabajo y por supuesto a estas alturas y desde hace mucho tiempo hago el teatro que yo quiero, la obra que yo quiero, la que a mí me llegue, si una obra no me dice nada no la hago, primero me compenetro y si me llega y me llena lo hago”, detalló Aura Rivas, recordando además lo bonito de la compenetración directa entre lo que puede trasmitir y lo que desea transformar en las vidas de las personas.

En 2010, Aura ganó el Premio Nacional de Cultura Mención Teatro, una premiación que a su parecer ha sido “un máximo reconocimiento,  el mayor que uno puede ganar, la mayor gratificación que se puede recibir por lo que se ha hecho”, expresó.

Del mismo modo, a pesar de ser reconocida durante su trayectoria eso no lo ha sido todo, pues también ha pasado por obstáculos que a su vez ha sabido superar y sobrellevar, pues para ella hacer teatro es un acto de valor que necesita de mucha dedicación y de motivación que impulse su aprendizaje y la ayude a superar las dificultades.

Asimismo, a pesar de ser reconocida en el mundo de la cultura y el entretenimiento, Rivas se ha encargado de autoevaluarse y considera que su mayor aporte es continuar haciendo teatro, y se aún siente motivada porque en su mayoría las personas que han visto su crecimiento la incentivan con palabras y acciones que la llevan a exigirse más y a seguir haciendo lo que ha hecho con entrega durante años. “Amor y pasión es lo que siento por lo que hago, yo quiero esté o no esté motivar a otros a que trasmitan algo siempre, sin hacer teatro complaciente”, expresó sonriente.

En el escenario de la suposición, Rivas se planteó una Venezuela sin teatro y es que en relación a su enlace sentimental con las artes escénicas, se trasladó a la hipótesis y pensó en que su acción seria manifestarse en cualquier parte del país, “Yo me atrevería a hacer teatro en cualquier parte, en autobús, en las calles, en las plazas, en cualquier lugar donde pueda manifestar lo que siento”, imaginó sonriente y pensativa.

En relación a la amplitud de los géneros que ofrecen el teatro, comentó que su especialización principal es hacer de todo, disponiendo siempre de la adaptación a todas las técnicas que amerita el hacer teatro. 

Con motivo al fortalecimiento teatral que ofrece la Alcaldía de Caracas al sector teatral, en especial a la decisión de retomar al Teatro Nacional como sede permanente de la Compañía Nacional de Teatro  para la producción y formación de las artes escénicas. Rivas opinó que es “una maravilla, ya habíamos estado Francis Rueda y yo luchamos durante años para que esto se hiciera, ha sido el mayor de los aportes, por fin nos escucharon y estoy agradecidísima con eso”, dijo, agregando además que  esta decisión ayuda a rehabilitar al elenco.

El teatro no solo trasmite un mensaje para ella, ni tampoco únicamente ha sido una experiencia motivadora y extraordinaria, pues también ha causado cambios espirituales en su vida, en relación al teatro venezolano opinó delicadamente que aún falta mucho, pero a su vez reflexionó en que no será algo imposible de solucionar, pues actualmente nos jóvenes pueden contar con grandes incentivos como lo es la universidad de las artes, y otras grandes y pequeñas escuelas del teatro. Pero la preparación profesional no lo es todo, para crecer personalmente las personas deben comenzar desde lo mínimo a lo máximo y hacer de todo, según la actriz “se debe hacerlo todo, desde limpiar el escenarios, para poder tener un contacto directo, limpiar, coser, ayudar en todo, esas cosas son ricas y es lo que falta hoy en día”.

Finalmente, comentó que el Festival de Teatro de Caracas es una oportunidad que se debe aprovechar y más cuando tiene participación de agrupaciones internacionales, motivando además a los jóvenes con un mensaje de superación. “La educación, que se cultiven, estudien se preparen y que lo que hagan todo con amor, entrega, verdad, respeto hacia uno mismo y hacia los demás, que vivan y siempre crean en lo que están haciendo”,  aconsejó.

Texto: Katherine Rodríguez / Fotos: Jacobo Méndez