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Peligrosa dama tomó el Teatro Municipal

Caracas, 29 de abril del 2017. - La primera vez que Erzsébet mostró vestigios de demencia fue junto a su esposo, en cuya correspondencia debatían las formas más crueles de torturar a sus sirvientes, y aunque ya se rumoraban los distintos padecimientos psicológicos que marcaron la infancia de la condesa, se desconocía que todo aquello era apenas el inicio de un espiral de violencia sádica y enfermiza.

 Erzsébet, la condensa sangrienta escrita y dirigida por Robert Aramburo parte de un hecho en particular. El  momento en que Erzsébet cree experimentar un inusitado rejuvenecimiento en su piel, luego de que la sangre de unas de sus criadas salpicara sobre ella, este hecho representa el génesis de una serie de acciones desequilibradas que se interpretaron sobre las tablas del emblemático Teatro Municipal, de una forma creativa  y brillante.

Siguiendo la técnica de la agrupación Dramaturgia en Movimiento (DRAMO) la obra unificó la música y la danza, logrando desarrollar un destacado espectáculo en escena.

“Vengo del ballet clásico y empecé montando coreografías, ese es mi primer fuerte  y es el mundo que conozco, por eso quise plantear esta idea. Comencé hacer teatro y empecé a mesclar todo, lo que es danza y ballet, conociendo los trabajos de maestro Miguel Issa quería también, desde mi mundo, tocar temas fuertes, montar  esta coreografía, hacer una obra completa que tenga todo lo que yo quiero plantear a partir de ahora como creador”,  explicó Aramburo.

La condesa, una mujer de delgada contextura y vestimenta extravagante, fue personificada por la actriz Claudia Olaiz, que dedicó un año de investigación a la vida de su personaje  y a una serie de asesinos mentalmente inestables, “Lo hicimos para poder entender la obra y poder llevarla al movimiento y al teatro”, explicó Olaiz, quien tuvo que desprenderse del estilo de baile clásico para adoptar la liberta y energía que requiere la danza contemporánea.

“No solo es movimiento porque si, sino que represente y lleve alguna sensación, alguna emoción”, agregó la dedicada bailarina, quien sumiéndose en una completa transformación confesó convertirse en casi una fanática de Erzsébet Báthory.

Sobre el escenario, Francisco Díaz y Mariana Tamariz, respondían las interrogantes de un personaje ausente, cuya voz parecía pronunciar las preguntas que nacían en el público. Los reveladores diálogos enumeraba los múltiples asesinatos, mientras que el público se convertía en testigo silente de una asesina desquiciada.

La presentación del espectáculo escénico es el producto de un extenso trabajo de dos años, “Fue un año de investigación sobre una condesa húngara, tuve que empaparme sobre el estilo de vida de la época, como vestían, como se movían, cuáles eran las etiquetas en la mesa, porque fue que ella comenzó a matar, trabajar los niveles de locura, un trabajo que un resultado que fascina, el desarrollo de un mundo que me atrapa”, comentó el joven director.

Aramburo, fue invitado a participar con la agrupación DRAMO para materializar su sueño escénico, el fundador de la compañía Miguel Issa, consideró que la obra reúne las características que definen el sello del grupo teatral “La esencia del grupo es el trabajo a partir del cuerpo, el cuerpo como instrumento, el cuerpo expresa y transmite distintos sentimientos, haciendo énfasis en el trabajo del interprete”, explicó Issa, cuyo trabajo en el festival  ha sido constante y participativo.

“Esto va más allá de ver el espectáculo, aquí se está formando productores, técnicos y trabajadores de la escena, las personas no saben cuánto representa el festival”, agregó Issa.

Texto: Maria José Ramirez / Foto: Huber Villalobos